Reflexiones durante una epidemia: El lugar de la serenidad

el lugar de la serenidad

Muchas veces me he preguntado dónde está la serenidad. Este maravilloso estado de ánimo, que me encanta definirlo con una sola palabra: equilibrio. Cuántas veces buscamos la calma sin encontrarla. Miramos superficialmente a nuestro alrededor en las cosas, en los otros, en el monte, en el mar… sin darnos cuenta realmente de lo que estamos viendo, porque nuestra mente no está en equilibrio, no está serena. los pensamientos se suceden en cascada y muchas veces se acompañan de emociones, la aceleración mental suele ser la tónica. Inquietud.

Nos llegan multitud de mensajes de alarma, de ansiedad, de miedo, que nos alejan cada vez más de ese estado del alma que no sabemos dónde encontrar, que se nos escapa una y otra vez pero que sin embargo, está ahí. Ahora necesitamos sobremanera esta cualidad, que nos permite en estos momentos tan inciertos de peligro imprevisto, mantener la calma de nuestro espíritu para que nuestro pensamiento no pierda en ningún momento la capacidad de obrar como conviene.

Intentemos hacer algo, por favor, cierra los ojos unos momentos y pon toda tu atención en la inspiración, siente como la vida entra en ti, y, después la espiración, que nos libera de todo lo que ya no nos sirve. Una y otra vez. Déjate acariciar por un ritmo cada vez más suave, como meciéndote en un columpio en un atardecer con una ligera brisa fresca que te da en la cara.

Permite sin oponer resistencia alguna, que el aire, ahora consciente cuando entra en ti, inunde todos los rincones de tu cuerpo, siente la ternura de tu espiración en tus párpados, en tu boca, como relaja tu cuello, tus hombros, tu abdomen y como te recorre las caderas, los muslos y las piernas.

Experimenta como la espiración al igual que la brisa del mar o la montaña, te refresca con sentimientos de calma, seguridad y de una satisfacción profunda. Déjate absorber como la esponja absorbe al agua de la tranquilidad que te acompaña con cada espiración, que ahora se hace más larga, más pausada, sin prisas.

Y observa como poco a poco la tensión disminuye y como comienzas a notar que todo entra ahora en una perspectiva diferente, más amplia y nítida. La mente se clarifica poco a poco, la presión disminuye y la sustituye un sentimiento de plenitud y de paz.

Nada ha cambiado en el exterior, todo sigue igual, sin embargo en tu interior se ha producido una variación importante porque acabas de descubrir, que el equilibrio, la serenidad, estaba dentro de ti, en el suave vaivén de tu inspiración y espiración, que ahora te acompañarán siempre que quieras poner tu atención plena ahí, en la vida.

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