La ecuación más bonita

la ecuacion mas bonita

La ecuación descubierta a finales de los años 20 por el físico Paul Dirac es para muchos, entre los que me incluyo, posiblemente la más bonita de toda la física. En los últimos días se ha hecho viral en Facebook con un texto, que tiene gran relación con el título de este artículo: Cuando ella le dijo “dime algo bonito”, él le contestó con los símbolos de la citada ecuación: (∂ + m) ψ = 0.

Se trata de un fenómeno complejo denominado entrelazamiento cuántico, que de forma muy resumida refleja la constitución única creada cuando dos sistemas diferentes se unen e interaccionan durante un cierto tiempo, ya que se constituyen de tal manera, que aun separándose lo que le ocurre a uno le sigue afectando al otro aunque se hallen en extremos opuestos del universo. En estos momentos, en los que como en todas las epidemias la muerte se nos ha acercado es realmente bonito pensar, que en la frialdad de una ecuación física podría hallarse la respuesta a ese anhelo ancestral de los Humanos de seguir unidos sin límites a los seres amados, que nos han dejado.

Resulta maravillosa la mera posibilidad de un puente infinito en el espacio y el tiempo, que estuviese construido por la enorme fuerza de la solidaridad humana en la compasión con el dolor ajeno, o cuando amamos hasta llegar, incluso al grado sumo del amor sin límites, universal, y todo gracias a este fenómeno del entrelazamiento cuántico.

Personalmente creo que para que se produzca ese entrelazamiento “casi mágico”, el amor tiene que fundamentarse en la acción, en los hechos más que en la palabra, que todos sabemos que se las lleva el viento; aunque sea simplemente la acción de una sonrisa, o ese brillo en la mirada con ternura al compartir el silencio con quien amamos.

Uno de los mejores ejemplos, que podemos seguir de esta fuerza indeleble del amor en la acción es el que nos aporta la obra de Vicente Ferrer ,y, en su continuidad la de su viuda, Anna Ferrer alma de su fundación tras su muerte. En una reciente entrevista de un diario nacional (3) respondió:

Pregunta: ¿Cree en Dios?:

Sí. Pero más que en una religión institucional, creo en las buenas acciones. Hacer cada uno, al menos, una buena acción al día para otra persona. Esa es mi religión.

Pregunta: ¿Cree que irá al cielo?:

Claro, tengo que estar con Vicente.

Ahora, podríamos finalizar la reflexión de este artículo con el siguiente ejemplo “Ella le dijo: dime algo bonito y él, sin decir palabra alguna, la cogió de la mano con ternura y con los ojos brillantes de amor le regaló una sonrisa que le llegó a lo más hondo de su corazón…” y concluir que efectivamente bien podría ser algo muy bonito, que actos de amor en la acción son los que cada día forjan ese puente del entrelazamiento cuántico, sin límite en el tiempo y en el espacio, que nos podría unir a los Seres Humanos para siempre.

Con toda mi admiración para Rafael, Christian, Jorge de la Fundación Vicente Ferrer en Andalucía y todos aquellos, que voluntariamente colaboran con su proyecto de Brazadas Solidarias.

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