El arte de saber aceptarse a uno mismo

el arte de aceptarse a uno mismo

El arte de saber aceptarse a uno mismo es crucial para nuestra estabilidad y seguridad psicológica; constituye un arte porque puede aprenderse y practicarse y como indicaba Eric Fromm: 

“El amor a los demás y el amor a nosotros mismos no son alternativas opuestas. Todo lo contrario, una actitud de amor hacia sí mismos se halla en todos aquellos, que son capaces de amar a los demás.”

Aceptarse es sencillamente gustarse; por lo que soy y no por lo que tengo; porque siento en lo más hondo de mí la dignidad del Ser Humano, de ser igual ante todos, de dar y merecer respeto y estimación; tampoco es humillar, como tolerar que te humillen. Me acepto porque actúo dando lo mejor de mí, independiente de los resultados, de mis éxitos o derrotas; así como de las circunstancias adversas o favorables. Me acepto porque  soy responsable de mí vida y porque no deseo mal alguno, me siento en paz con los demás, con la naturaleza y conmigo.

Cuando me miro en el espejo no solamente veo un cuerpo físico, también, tengo un sentimiento hacia mí, que está relacionado con mi mente, con mi realidad interior. El mindfulness es una técnica psicológica, que entre otros muchos aspectos, potencia la capacidad de aceptación, tanto de mi realidad exterior, como de esa otra realidad interior relacionada con mi propia valoración o aceptación. Saber aceptarse es aprender a valorarse con equidad, y, sobretodo amarnos, acogernos, y disculparnos, como primer paso, imprescindible, para comprender, perdonar y amar a los demás.

En una etapa tan especial como la que estamos viviendo con la epidemia del coronavirus, puede ser muy útil reflexionar sobre nuestra capacidad para establecer a partir de ahora, si ya antes no lo teníamos, unos valores personales que nos permitan disculpar nuestros errores y entender, que como seres biológicos estamos limitados en el espacio y en el tiempo, y que la perfección es un imposible, una meta que hay que cambiar por la mejora continua. Ahora, mí planteamiento es intentar “lo mejor posible”, poner mí esfuerzo y toda mí atención en hacerlo mejor cada hoy, cada día, en el aquí y el ahora: en el presente.

Para ello, un método que te sugiero y que te amplío en el video de la práctica de mindfulness, que acompaña a esta reflexión, se inicia con la sonrisa, con una sonrisa llena de comprensión hacia nosotros mismos, que nos engrandecerá el alma y convertirá nuestra mente en un tallo flexible de bambú, invencible a los vientos y tormentas de la vida. Así, experimentaremos la profunda alegría de sentir rotas las cadenas, que nos hacían ser esclavos de las circunstancias y los resultados. Sentiremos con fuerza la dignidad del Ser Humano en cada uno de nosotros, y lograremos en este confinamiento, aprender a aceptarnos, con nuestras grandezas e imperfecciones para, también, aprender a comprender, perdonar y amar a los demás.

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