Ansiedad: Síntomas y como combatirla

ansiedad: síntomas y como combatirla

ÍNDICE

Que es la ansiedad

El enfoque inicial del que vamos a partir para describir a la ansiedad será desde la perspectiva de la evolución, de la naturaleza del ser humano como organismo vivo, que aparece en el escenario de nuestro planeta hace escasamente unos 200.000 años. Para ello, lo primero que tendremos que definir es, que es una emoción.

De una manera muy simple y didáctica la emoción sería un conjunto de acciones y conductas concretas que son muy útiles para la supervivencia y para la reproducción de una especie. Así, cuando un mamífero se encuentra ante una amenaza de un depredador tendrá miedo y el paquete de acciones que comporta el miedo incluyen: la alerta y quietud, la huida y en última instancia la lucha defensiva. En el caso de encontrarnos con un alimento que pudiese estar en mal estado, por ejemplo, la emoción que aparecerá será el asco y el paquete de acciones que conlleva esta emoción será la náusea y el vómito para evitar la intoxicación y la muerte por ese alimento. Son comportamientos y conductas rígidas, paquetes cerrados y cuando aparece una emoción, no aparece la otra, porque aquellos animales, que a lo largo de los millones de años en los que se ha ido desarrollando, equivocaban la conducta de emoción miedo por la del asco, evidentemente no sobrevivían, y, en consecuencia, no podían transmitir que ese era el comportamiento acertado. En estos dos casos el estímulo competente que desencadena la emoción son por una parte el ataque, por ejemplo de un león, por otra parte un plato de alimento que nos huele regular o mal y en el tiempo tienen una relación directa con esta emoción, ya que están en el presente. Presencia de un león concreto en el aquí y en el ahora, un plato de comida en posible mal estado también en el aquí y en el ahora.

A diferencia de otros animales el cerebro del ser humano tiene una condición importantísima, que nos ha hecho llegar a la pirámide a ser los Reyes actuales de este planeta, esa cualidad se llama imaginación. El ser humano tiene la capacidad de imaginar tanto desde el pasado como desde el futuro situaciones, que si se las cree por completo son capaces también de provocar estímulos emocionales, pero con una diferencia importante, este estímulo no está en el exterior, no está en el presente, sino por el contrario en el cerebro, en ese órgano que está escondido tras nuestra cabeza y que tiene un contacto con el exterior a través de los sentidos. Pues bien, la ansiedad sería una emoción cuyo estímulo no se encuentra en el presente sino que se desarrolla a través de la imaginación de lo que ya pasó o de lo que podría pasar, pero en el momento en el que se desarrolla no hay un estímulo real, concreto que la ocasione, podríamos definirla como un miedo de anticipación, tengo miedo a algo que puede o podría suceder en el futuro pero que no se está desarrollando en el momento presente, es por tanto, lo que se denomina una emoción de anticipación. La ansiedad es un miedo anticipado a un suceso, que aún no han ocurrido, pero que podría suceder. En consecuencia, cuando se produce, genera la activación exactamente igual que el miedo para quedarnos alertas y quietos, huir o atacar, pero al encontrarse en nuestra mente todo este proceso nos puede ocasionar el bloqueo en nuestra forma de actuar. Este bloqueo se ocasiona cuando el cerebro al intentar aplicar estas tres estrategias: alerta-quietud, huida o lucha, no encuentra un motivo externo, un suceso en el presente que lo justifique, porque todo se está desarrollando en otro tiempo, en el futuro, en lo que podría pasar si… Es en esta situación cuando todos nos encontramos con esa sensación de bloqueo, de no saber qué hacer y con una enorme insatisfacción psicológica, con dolor emocional, porque la ansiedad es una emoción de supervivencia dolorosa.

ansiedad en niños

Un ejemplo que fácilmente hemos experimentado casi todos en nuestra sociedad es la ansiedad al suspenso en un examen. Veamos como sucedería todo el proceso. Se trataría de un joven entre 13 y 14 años aproximadamente, que ha estudiado suficientemente y que al realizar un examen de fin de curso, y al salir de la clase y repasar mentalmente las preguntas y lo que ha contestado, le surge una duda, una duda que será el disparo estimulante inicial de la emoción ansiedad, ¿y si contesté mal? Esa pregunta está en clave de pasado y ahora su mente la correlaciona con un hecho futuro, “me suspenderán” la imaginación del chico comienza a desbordarse y en cuestión de segundos le sigue una cadena de pensamientos, muy rápidos, tanto que incluso es posible, que ni siquiera se dé cuenta de ellos, y que comprenderán todas una serie de consecuencias del suspenso, por ejemplo: “voy a ser un fracasado”… “no podré pasar de curso y repetiré”… “mis padres se enfadará mucho conmigo”… Ahora acabamos de generar una situación de miedo imaginario, porque todavía no le han dado las notas, no existe un estímulo real en el presente que le diga que ha suspendido, es todo una suposición, una imaginación y aparece el miedo, ese miedo de anticipación es el que llamamos ansiedad.

Crisis de ansiedad

Siguiendo en la línea del apartado anterior y analizando la ansiedad desde una perspectiva evolutiva tenemos primero que señalar los dos grandes mandamientos que tienen todos los seres vivos: primero sobrevivir y segundo procrear, por este orden. Centremos nuestra atención en el primero. Para mantener la supervivencia es necesario tener la capacidad de reaccionar de una forma muy rápida ante un peligro, es decir, ante una posible amenaza para la vida. Esa manera de reaccionar a través de mecanismos de conductas y acciones inmediatas la podemos llamar de alarma o también miedo. Este sistema responde ante un estímulo concreto, se activa con la emoción miedo y desencadenan las acciones concretas para lograr sobrevivir: huyo, ataco para defenderme, o me quedo quieto para pasar desapercibido. Si veo una huella fresca de león mientras camino por la sabana africana, activaré todo el sistema de una manera aguda, rápida en ese momento.

Si trasladamos todo lo que hemos explicado hasta ahora, al miedo de anticipación, a la ansiedad, hablaremos de una crisis de ansiedad cuando el sistema se activa de una forma aguda en un momento concreto y cuando este sistema se convierte en un estado de alarma continuo, pasaríamos a un estado de ansiedad generalizada, que por agotamiento puede desembocar en el tercer paso, de claudicación, de cansancio, de depresión. En consecuencia, podríamos definir la crisis de ansiedad, como una crisis de miedo de anticipación, ante un suceso que podría pasar, que activa el sistema general de alarma ante un estímulo que es virtual, generado por la capacidad de imaginación del cerebro humano y que según sus acciones puede ser adaptativa o tóxica. Si una pequeña crisis de ansiedad ante la posibilidad de un suspenso mueve al estudiante a incrementar las horas que tiene que estar delante de sus libros sería adaptativa, pero si por el contrario, lo sumerge en un bloqueo mental porque la intensidad es muy alta y le impide su capacidad de concentración y de atención, nos encontraríamos con una ansiedad, que paraliza y bloquea la acción adaptativa, estudiar más, y en consecuencia sería tóxica.

Síntomas físicos de la ansiedad

En la naturaleza cuando nos encontramos, por ejemplo, con un depredador, el tiempo de reacción es vital, unos segundos pueden suponer la vida o la muerte, por ello, las emociones se desarrollan de una manera automática, es decir, sin pensar, la rapidez es esencial. Así, el cuerpo tiene que prepararse para una reacción inmediata de huida, lucha o paralización y lograr sobrevivir, incrementa el ritmo respiratorio y del corazón, que comienza a palpitar, los músculos se preparan para actuar, las pupilas se dilatan para ver con mayor atención el posible el peligro… Esta situación del cuerpo que se desarrolla ante la emoción del miedo en el presente, ante un posible ataque de un león, porque acabamos de ver unas huellas frescas al caminar por la selva, por ejemplo, es exactamente igual cuando ese miedo es imaginario, cuando aparece la ansiedad ante la posibilidad de un suspenso y todas las consecuencias que ello conlleva, el suspenso ahora se convierte en un león mental, en una posible amenaza incierta y desencadena unos síntomas que al no desarrollarse corporalmente, porque estábamos sentados en un pupitre imaginando los sucesos, hacen que sea mucho más percibida y así, esa ansiedad se acompaña de palpitaciones y esas palpitaciones ocasionan molestias y dolor en el pecho, la respiración está acelerada, me estoy preparando para una lucha o una huida, ante un estímulo virtual experimento con mucha más nitidez, las respuestas de mi cuerpo, que pueden asustarme y a la vez acrecentar ahora sí, basado en un hecho real, las palpitaciones y la respiración acelerada, el propio estado de ansiedad, que muchas veces desemboca en el bloqueo y la consulta a un servicio de urgencias.

Cuando la ansiedad se repite con frecuencia pueden aparecer otros síntomas como los dolores musculares a nivel de columna vertebral, en el cuello y a nivel lumbar. El sueño también se ve interrumpido con despertares frecuentes, aunque su inicio suele ser normal por el cansancio que conlleva esta emoción durante todo el día, pero a las 3, 4 o cinco horas la persona se despierta, por los pensamientos que se repiten una y otra vez, como un disco rayado o incluso a veces son las propias palpitaciones quienes nos despiertan, y, así, se va a poco a poco generando un círculo vicioso entre estos síntomas corporales propios de la reacción de alarma, unido a la sensación de inseguridad, de pérdida de control. También, la libido puede verse alterada, y el deseo de mantener relaciones íntimas desciende. Por otra parte, la alimentación también presenta trastornos y es frecuente “el picoteo” entre comidas ocasionando, a veces, sobrepeso.

Ansiedad y depresión

ansiedad y depresión

Si la ansiedad antes descrita se mantiene en el tiempo puede comenzar a surgir episodios de cansancio mental, de agotamiento psíquico, apatía, desgana que comienzan a señalar el posible principio de la depresión.

fases del estrés, ansiedad y depresión
Figura 1. Fases del Estrés Ansiedad y Depresión

En la figura 1 correlacionamos las fases del estrés con la ansiedad y la depresión, podemos observar, que en una primera fase, cuando se producen cambios en nuestro entorno social que nos alarman, aparece la ansiedad con mucha frecuencia, nuestros niveles de alerta intentan resolver la situación y adaptarse al cambio iniciando la fase llamada de resistencia para pasar después al cansancio al apatía al agotamiento e iniciándose el cuadro que al principio incluye una mezcla de ambas y posteriormente dar paso al cuadro depresivo. Es muy importante tener claro que es necesario consultar médicamente cuando estos síntomas comienzan a aparecer.

Cuando consultar una situación de ansiedad

cuando consultar una situacion de ansiedad

Atendiendo a mi propia experiencia profesional suelo recomendar la consulta en situaciones de ansiedad mantenidas que supongan:

  • Alteraciones del sueño de más de tres semanas, que aumentan.

  • Disminución de las relaciones íntimas habituales en los dos o tres últimos meses.

  • Incremento de la Irritabilidad, pérdida de paciencia, se les grita antes a los niños.

  • Aparición de procesos infecciosos banales de tipo respiratorio, alteraciones en el ritmo intestinal, bien diarrea o estreñimiento, apatía, cansancio.

  • También pueden presentarse ciertos comportamientos perniciosos para la salud como el incremento en el consumo del alcohol, y estimulantes como el tabaco y el café, para compensar las alteraciones en el sueño y en los ritmo de este.

Como superar la ansiedad

como superar la ansiedad

Como hemos comentado antes, lo primero que debemos aprender para superar la ansiedad es reconocer las falsas alarmas de tu mente

En segundo lugar tener hábitos saludables destacándose la realización de ejercicio físico. En todos nuestros cursos insisto muchísimo en este aspecto. Es rara la semana en la prensa médica especializada, que no aparece algún artículo señalando la enorme importancia de este aspecto. El ejercicio físico aporta innumerables ventajas en la prevención y el manejo de la ansiedad ya que incrementa la capacidad intelectual para llevar a cabo tareas que requieren atención, organización y planificación y reducen los síntomas de la ansiedad y de la depresión potenciando la capacidad inmunitaria.

La Organización Mundial de la Salud (2) recomienda para los adultos de 18 a 64 años la actividad física consistente en actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos a pie o en bicicleta), actividades ocupacionales (es decir, trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias.

Hay muchos estudios y recomendaciones respecto a lo que debe de durar la práctica deportiva y su intensidad, esta cuestión no la vamos a tratar con profundidad en este artículo. Como recomendación general la resumiría en 1 hora diaria de lunes a viernes y 2 horas el sábado y domingo.

En tercer lugar, pero no menos importante, la práctica del mindfulness aporta también unos beneficios indudables ya que mejora enormemente la regulación emocional . En nuestros cursos compartimos prácticas a través de ejercicios corporales, muy sencillos, de corta duración que pretenden parar ese exceso imaginativo que provoca el aumento de la reacción del miedo al futuro, que antes habíamos comentado.

Como curar la ansiedad con Mindfulness

Desde la ciencia, tenemos herramientas cada vez más eficaces. Es en este escenario donde aparece el Mindfulness como una habilidad psicológica tremendamente innovadora para el manejo de la ansiedad, y en consecuencia para mejorar nuestra calidad de vida en todos los ámbitos.

Como hemos comentado anteriormente, el mindfulness ha demostrado resultados sorprendentes para superar la ansiedad. Con unas técnicas sencillas, fáciles de ejecutar, logramos “parar” en primer lugar el ataque de ansiedad.

Por otro lado, la práctica habitual de Mindfulness consigue “reforzarnos” nuestros circuitos neuronales lo que nos hace menos vulnerables a ataques de ansiedad

Tratamiento de la ansiedad

Evidentemente, el practicante habitual de mindfulness tiene una “protección” extra, esto no quiere decir que sea inmune pero si que es más improbable un ataque de ansiedad que a una persona “normal”.

Cuando una persona se encuentra sumida en una ansiedad profunda, no hay que tener reparo alguno en consultar al médico o al especialista correspondiente y aceptar que es preciso el manejo de fármacos para que la mente se estabilice. Muchas veces es difícil hacerle comprender a la persona que nos consulta esta necesidad imprescindible, la del tratamiento farmacológico, que debe ser de forma imprescindible bajo la prescripción y seguimiento del facultativo, quien será el que determine después de la historia clínica detallada, cuáles son los medicamentos más convenientes en cada caso. Cuando la mente está inestable es fundamental el punto del ejercicio físico y la utilización de medicamentos, que generalmente pueden surtir efecto entre unas tres o cuatro semanas, momento en el cual podemos comenzar prácticas de mindfulness u otro tipo de psicoterapias que según el caso se estimen necesarias.

Referencias sobre la ansiedad

  1. SHARI S. BASSUK. TIMOTHY S. CHURCH et Al.: Los beneficios del ejercicio físico. Investigación y Ciencia. 449, febrero 2014 Enlace 24-08-19:https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/laboratorios-virtuales-593/los-beneficios-del-ejercicio-11780

  1. OMS.: Recomendaciones Mundiales sobre actividad física para la salud. si deseas descargar la publicación completa la encuentras en.:https://www.who.int/dietphysicalactivity/publications/9789241599979/es/

  2. Siegel, D.J.: Cerebro y mindfulness. Editorial Paidós Ibérica. Barcelona 2010

  3. Damasio, A.: En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y el sentimiento. Editorial Crítica. Barcelona 2.005

  4. Kabatt-Zinn, Jon.: Vivir con plenitud las crisis. Editorial Kairós. Barcelona 2003

¡Si te ha gustado, comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies